La miel, ese delicioso producto dulce que adoramos consumir no está exento de las malas prácticas de parte de algunos productores/comerciantes. ¿Por qué?, bueno, primero comencemos con las características de cada una.

Una miel adulterada es aquella que ha pasado por procesos que alteran su consistencia química, por ejemplo, calentarla. Sí, cuando nosotros calentamos la miel a más de 60º hacemos que pierda sus propiedades naturales. Adicional a esto muchos además de calentarla le añaden diferentes productos para hacer una miel más líquida y “común”.

La miel natural o cruda, es aquella que no ha pasado por ningún proceso que pueda alterar su consistencia natural. Una de las reacciones de las mieles naturales es el proceso de cristalización, este puede tardar semanas o meses y no es malo, al contrario, es el sello de que estás consumiendo una miel sin ningún proceso que la pueda alterar.

Adicional a esto, nosotros nos preocupamos por la seguridad de nuestras abejas y de tu consumo, por lo que nuestras colmenas están lo suficientemente alejadas de cualquier plantío o zona agrícola en la que se puedan estar usando pesticidas que puedan ser dañinos.

Nuestros procesos son los más naturales posibles y eso se nota en la calidad de nuestras mieles, en su aroma, su textura, su sabor y su color.